Siento no poder estar hoy en España para mostrar mi compromiso con el trabajo. La huelga me coge trabajando en New Delhi, pero sin lugar a dudas hubiese ido a trabajar y me encantaría que me hubiese encantado un piquete y que me hubiese explicado los motivos de un paro general que nadie entiende. Eso si hoy perderemos el día de trabajo igual que hay representantes sociales que pierden su credibilidad mediante las pleitesías a lo mismo que rechazan. Son incongruencias de la vida.
Me gusta por otro lado ver la huelga desde India, un país en el que el sistema de castas actúa como una silenciosa estructura matricial que cruza a la organización social y que interfiere en el propio desarrollo social y yo pienso que incluso industrial.
A nosotros nos llaman la atencion las vacas sagradas que pasan por la calle y que son evidentes pero el verdadero lastre es lo que no se ve, las castas. Justo lo contrario de lo que pasa en España que a las vacas sagradas (los sindicatos) les molestan unas inexistentes castas pero el problema son ellas mismas. Parece que España se cree superior frente a sitios como este por acumular las instituciones que fueron útiles y necesarias en el pasado en lugar de hacerlas trabajar en las soluciones del presente. Son las incongruencias de los países desarrollados, siento no estar hoy en España para trabajar que es lo que le gustaría hacer a los cinco millones de parados.
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